jueves, 6 de agosto de 2009

EL VIAJERO: ARTURO UMBERTO ILLIA



El 4 de agosto de 1900, nacía en la localidad de Pergamino, Provincia de Buenos Aires, Arturo Umberto Illia, quien a partir del 12 de octubre de 1963 se convertiría en el 35° Presidente de la Nación, gracias al voto popular. Afiliado a la Unión Cívica Radical desde los 18 años, su primera medida como jefe de estado fue eliminar las restricciones que pesaban sobre el peronismo, de manera que apenas cinco días después de haber asumido, el partido peronista pudo realizar un acto conmemorativo al 17 de octubre sin limitación alguna en la Plaza Miserere.El 15 de junio de 1964, aparece publicada en el Boletín Oficial la Ley 16459, del salario mínimo, vital y móvil, entre cuyos objetivos figuraban la necesidad de "evitar la explotación de los trabajadores, asegurar un ingreso mínimo adecuado y mejorar los salarios de los trabajadores más pobres."No es objetivo de esta columna realizar una exposición cronológica de la gestión de Arturo Umberto Illia, sino que más bien busca lograr el sano ejercicio de la memoria de muchos argentinos, memoria muy frágil, por cierto. Existe un amplio consenso en la historia reciente de los argentinos que no duda en calificar a Arturo Illia como a un político ejemplar, de personalidad incorruptible y gran honestidad. Tuvo una sola casa, la cual era además muy humilde y sencilla, y fue el único bien inmueble con el que se retiró de la presidencia. Fue el único Presidente de Argentina que no aceptó la jubilación de privilegio.El 28 de junio de 1966, un grupo de militares se presentó en su despacho de la Casa Rosada para solicitarle que abandonara la misma. Arturo Umberto Illia les respondió: "El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas soy yo". Las tropas rodearon la Casa Rosada y los oficiales le manifestaron a Illia, una vez más, que debía retirarse, caso contrario no podían garantizar la seguridad de las personas que lo acomañaban. Entonces, rodeado por sus colaboradores, el presidente depuesto por la fuerza de lo irracional, bajó por la escalera hasta la planta baja, cruzó por la entrada y se dirigió a la calle. Como no tenía automóvil porque lo había vendido, abandonó el lugar en un taxi. El resto es historia conocida: al día siguiente asumió Juan Carlos Onganía.Arturo Umberto Illia falleció el 18 de enero de 1983 en la ciudad de Córdoba. ¿Se fue con él, acaso, el último ejemplo de virtud cívica que tuvieron, y no valoraron, los argentinos?

El viajero

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