martes, 29 de junio de 2010

EL OJO CRITICO


EL MUNDIAL DE FÚTBOL COMO RECURSO PEDAGÓGICO

El Ministerio de Educación de la Nación, a través del Consejo Federal de Educación, lleva adelante un programa denominado "Aprender con el Mundial", cuya aplicación en las escuelas, al decir de muchos educadores, ha resultado "positiva", ya que permite el desarrollo de "nuevas experiencias educativas" y, en el mejor de los casos, mantiene "motivados" a los alumnos. En ese sentido, Sergio Romero, secretario general de la Unión de Docentes Argentinos (UDA) a nivel nacional, expresó, entre otras consideraciones, que "el fútbol les produce un ámbito agradable, los mantiene motivados y los resultados de la selección argentina que se vienen dando generan buen ánimo".
Asimismo, Eduardo López, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), manifestó que en el caso de las escuelas porteñas "los chicos vienen muy motivados y esto puede servir mucho para la expresión oral y escrita".
Nadie discute ya que el fútbol es el deporte de masas por excelencia y a nivel planetario hace tiempo es considerado como una "pasión que mueve multitudes", y que además, claro está, maneja cifras cientos de veces millonarias por medio de su ente rector, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), cuyo jerarca máximo es Joseph Blatter, quien hasta el día de hoy no permite que ciertos desaciertos que se cometen dentro de esa organización sean resueltos por vías ajenas a la misma, como por ejemplo, a través de un recurso judicial. Por lo cual cabe peguntarse ¿quién controla a la FIFA?
Bueno sería que dentro del ámbito escolar se aprovechara la ocasión para hablar acerca de estos temas con los alumnos, por ejemplo, acerca de aquellos asuntos que nunca son aclarados, como anular un gol legítimo y convalidar o legitimar uno que no lo ha sido (goles con la mano o en posición "fuera de juego").
Si el fútbol apasiona también a los niños y jóvenes, sería a todas luces conveniente señalarle que el fútbol tiene reglas, y que a pesar de que estas reglas son violadas sistemáticamente por quienes deberían aplicarlos a rajatabla, sin embargo eso desde ningún punto de vista es lo correcto. Ni siquiera el gol de Carlos Teves a los mejicanos en clara posición adelantada.
Alguna vez alguien llamó "la mano de Dios" a un tramposo gol de Diego Armando Maradona hecho al seleccionado inglés en Méjico 86, como si el mismo Dios fuese un astuto tahur que acostumbra a jugar con las cartas marcadas.
Ya que todo es impregnado por el fútbol, bueno sería que los alumnos no acaben imitando estos patéticos bochornos que convalidan los árbitros (con la total anuencia de la FIFA) y terminen convirtiéndoles, ya adultos, en meros reproductores del "vale todo" y de la trampa, que ya no se circunscribirá solamente al ámbito del fútbol.

EL OJO CRÍTICO




RICARDO LUIS MASCHERONI



LOS TRAFICANTES DE LA MUERTE

“No hay camino para la Paz , la Paz es el camino” Gandhi

Según algunas pocas noticias, opacadas por los fastos de la euforia mundialista y contando con el silencio cómplice de los organismos internacionales y las grandes cadenas de medios de comunicación, naves de guerras norteamericanas e israelitas se dirigen hacia las costas de Irán.

Seguramente, de ser verdad esta información, ese despliegue de naves y de fuerzas no estén destinadas a la ayuda humanitaria de los pueblos sufrientes de oriente medio y mucho menos hacen presagiar buenos augurios.

Nuevamente los jinetes del Apocalipsis y los sospechosos de siempre, se relamen frente a la sangre y la muerte, como los predadores frente a sus víctimas, ante la anomia de una dirigencia mundial que teme irritar a las fieras y mira para otro lado.

Con solo detenernos a ver la historia reciente del belicismo homicida, parafraseando a Bertolt Brecht, podemos decir:

Primero desmembraron Yugoslavia

pero a mí no me importó
porque yo no era yugoslavo.
Enseguida arrasaron Afganistán
pero a mí no me importó
porque yo no era afgano.
Después invadieron Iraq,
pero como yo no soy iraquí,
tampoco me importó.
Luego fueron por Irán,
pero como yo no soy iraní,
tampoco me importó.
Ahora amenazan a todos,
pero ya es demasiado tarde.

Cualquier excusa o mentira desembozada es válida para justificar el genocidio y la destrucción, ya sea la tenencia o fabricación de armas biológicas, nucleares o apañar el terrorismo fundamentalista internacional, aunque de hecho ninguna de esas imputaciones pueda ser probada.

Hasta cuando van a seguir con tanta impunidad, soberbia y desprecio por la vida.

Al revés de la máxima jurídica, los pueblos que no se someten a los dictados del imperio y encima cuentan con petróleo, son siempre culpables aunque se demuestre lo contrario.

Si algo de moral tiene o le queda a la Academia Sueca que entrega los mentados premios Nobel, a personas que hayan hecho contribuciones notables a la sociedad, tendría que exigirle a Obama, la devolución del galardón.

Aunque quizás, crean que la guerra es un hecho destacable para la humanidad.

Imposible pedirle a la devaluada Naciones Unidas, algún gesto de seriedad y autoridad para intentar frenar la locura de unos pocos.

Menos demandarle que cumpla con los fines que se tuvieron en miras para su creación, cual era la solución pacífica de las diferencias y conflictos entre los Estados miembros.

Ante la calma futbolera, que precede a la tormenta de fuego, los pueblos del mundo deben levantar sus voces de reclamo por la Paz y condena a los traficantes de la muerte.

Por último, respetuosamente pido, que como repudio a compartir el Nobel con quien no lo merece, Adolfo Pérez Esquivel y Estela de Carlotto, renuncien, en un caso a la distinción y en el otro decline la postulación, para que ese gesto de dignidad, desmienta que: Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos…, que canta el tango Cambalache.

Ricardo Luis Mascheroni.

Gracias Ricardo!




lunes, 28 de junio de 2010

EL OJO CRITICO

DEMOCRACIA SIN PUEBLO ES NO DEMOCRACIA


El Artículo 22 de la Constitución de la Nación Argentina lo expresa claramente: "El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución". Que el pueblo no delibere es comprensible y aceptable, ya que sería harto difícil que un pueblo compuesto por más de 40 millones de personas pudiera reunirse a debatir; sin embargo, establecer que el pueblo no gobierna (el artículo de marras dice "no delibera ni gobierna), es una clara apología de la vigencia plena y constitucional de la no democracia o, si se prefiere, de la negación de la democracia y de lo que ella en sí misma representa, ya que el kratos y el demosque nos legaron los antiguos griegos lo expresa claramente: es el gobierno del pueblo.

Así, en todo tiempo en que esta constitución rige, los ciudadanos pasan a ser habitantes y contribuyentes ( y solo eso), ya que han cedido su autoridad y soberanía en aras de la seudo democracia representativa, la misma que nos ha condenado a tener que soportar a miserables tránsfugas, traidores y vende patrias que se ofrecen al mejor postor y cuyo desprecio hacia el pueblo de la Nación Argentina, a quien dicen representar, ha superado ya todo lo imaginable.

Mientras sigamos tolerando la vigencia de este perverso sistema, quienes nos gobiernen seguirán siendo delincuentes de baja estofa, que, al igual que los actuales, continuarán burlándose de un pueblo timorato y cobarde, mientras saquean el país ante los ojos de todos.

Democracia sin pueblo no es democracia, más bien es fascismo, tiranía que destruye todos los cimientos de la Nación para adoptar normas e incluso modos de vida que se oponen a la concepción cultural, filosófica y religiosa de la mayoría, como ocurre actualmente con la pretendida imposición del mal (también es un mal para aquellos que profesamos el cristianismo), llamado "matrimonio homosexual".

Democracia sin pueblo es no democracia. ¿Estamos dispuestos a seguir soportándola?

EL OJO CRÍTICO

sábado, 26 de junio de 2010

Ricardo Luis Mascheroni

APRENDER ENSEÑANDO

Los problemas ambientales no son una novedad de los últimos años, si bien sus impactos, a partir de la década del 50 del siglo pasado y producto del crecimiento industrial y la adopción de modelos productivos de gran escala basados en la quema de combustibles fósiles, se han acelerado a niveles nunca vistos.

Como consecuencia de ello, el aire, el suelo, el agua y los otros bienes de la naturaleza se degradan y contaminan sin solución de continuidad, en todos los rincones del planeta.

Por su parte el consumismo irracional y desenfrenado pone en serio riesgo la sanidad global.

Como resultante, la problemática ambiental ha abierto un nuevo y complejo panorama en la relación existente entre educadores y educandos, dirigentes sociales y sus bases y gobernantes y gobernados, que pone en riesgo los saberes y respuestas de unos y otros ante cada coyuntura o demanda.

La temática ambiental exige una mirada más amplia para el abordaje y solución de sus conflictos y entuertos, donde lo holístico, sistémico y la búsqueda de los consensos necesarios, sean los modos de actuación frente a los desafíos imperantes.

Esto genera algunos problemas, ya que quienes deben actuar o manejarse en este mar de dificultades, no están lo suficientemente entrenados en la mayoría de los casos para ello, por cuanto se han formado en prácticas, saberes y paradigmas diferentes.

Como se dice jocosamente; Cuando teníamos todas las respuestas, nos han cambiado las preguntas.

Ello impone buscar nuevos caminos de acercamientos y de intercambios participativos, en un aprendizaje común y horizontal.

En esta construcción es necesario salirse de los moldes, de los ámbitos académicos, la cátedra y la tribuna política, para bajar al llano, diciendo, pero sobre todo escuchando pareceres, percepciones y necesidades.

En esa búsqueda abierta y con las limitaciones propias, intento siempre que puedo, acercarme a los jóvenes y aquellos sectores, que más allá del bombardeo de los discursos tradicionales, son más receptivos a nuevas ideas y nuevas formas de aprendizaje, para la modelación de una sociedad distinta, en la que la participación y el compromiso son el rasgo distintivo.

En dicho camino, las satisfacciones no pueden ser mayores, por lo que no quiero dejar de comentar dos encuentros recientes: uno en la escuela Nº 356 “Leandro de la Peña” de la localidad de Gregoria Pérez de Dennis (Estación el Nochero) en el Dpto 9 de Julio de la Provincia de Santa Fe y otro en el Colegio “Centenario de Bolivia” de la ciudad de Santa Fe, en los que por más de una hora y media intercambiamos conocimientos con los alumnos de estos establecimientos educativos.

En el desarrollo de estas charlas compartidas: la contaminación, la concentración de recursos en pocas manos, la sociedad de consumo, el problema del agua, el modelo productivo insustentable y otros temas fueron puestos en el banquillo de los acusados, resaltándose la necesidad de producir y reclamar información sobre todas estas cuestiones, pero fundamentalmente se hizo hincapié en la necesidad de que los sectores sociales transiten caminos de encuentros para enfrentar hechos o procesos que en un tiempo más o menos largo pongan en serio riesgo la vida y la calidad de ella.

Pese al esfuerzo, pero por fortuna para mí, estas visitas que vengo sosteniendo desde hace tiempo, se irán incrementando con invitaciones a distintas localidades y seguiré transitando esta senda de aprendizaje compartido, que espero que brinde a los destinatarios de esas conversaciones, las mismas gratificaciones que yo recibo.



Ricardo Luis Mascheroni

Docente e Investigador Universitario
Gracias
Ricardo!

lunes, 7 de junio de 2010

ROBERTO GUARESCHI:¿Qué necesita saber un periodista?


Lancé una pregunta en redes sociales: Twitter, Facebook, y algunos contactos de mi cuenta de e-mail. En Twitter, como se sabe, la imposición fue usar un máximo de 140 caracteres. Las otras dos redes no tenían ese límite. Elegí las respuestas, les di un orden (que no significa ninguna preeminencia sino un discurso posible) y en algunos casos las edité. No siempre pude saber el nombre o la ocupación del autor. Este artículo refleja parte de mi idea del periodismo. Es un modesto experimento de creación colectiva en red y a distancia. Y un homenaje al periodismo (mañana es el Día del Periodista).
Pregunté: ¿Qué necesita saber hoy un periodista?
- “La lengua castellana” (Horacio Verbitsky, periodista escritor).
- “Contextualizar, analizar, interpretar. Ofrecer alternativas y transparencia” (Joaquín Stringa, artista, estudiante de periodismo).
- “Relacionar, asociar, filtrar” (Eneas Espinoza).
- “Saber, es lo que necesita” (b10_ecuador, investigación mediática, Quito).
- “Sumergirse en la Web y conectarse con la audiencia y las fuentes: periodismo en red: multimedia, hipertextual, móvil, social. Y periodismo de calidad” (Franco Piccato, periodista, coordinador de proyectos digitales, lavoz.com.ar).
- “Conectarse con las comunidades temáticas: su conocimiento colectivo es mucho mayor que la capacidad del periodista de investigar sobre el tema dado” (Andrés Schuschi, doctor en Ciencias Económicas, físico).
- “Pensar on-line. Observar, escuchar, ser creativo” (Juan Mascardi, licenciado en Comunicación Social, UNR).
- “Pasión y honestidad; si no las posee, que se dedique a otra cosa” (Valeria Román, periodista científica. Clarín).
- “Escribir divertido, responsabilidad, nadar con propia corriente (ni a favor, ni en contra), sacudir la modorra. La informacion es una commodity. Un artículo periodístico debería tener la fluidez armónica de una pieza para un ensamble de cuerdas. En vez de la profesionalidad rigurosa, un periodista debería tener alma de músico. Sarmiento sería así uno de los grandes músicos argentinos. Raro que los periodistas no tengan en Sarmiento a un referente. No hay Walsh sin Sarmiento. El Facundo es una obra genial; si hubiese sido escrita en inglés sería un canon de la cultura occidental. Sus crónicas de viajes, esas sí son crónicas geniales” (Christian Schwartz, profesor de periodismo, UCA).
- “No olvidar a los que están fuera de la red” (@Belara, periodista, psicóloga social).
- “Saber leer mejor que nadie, mejor incluso que un novelista, los síntomas de la época. El vértigo de las transformaciones y de la comunicación sepulta demasiado rápidamente las causas reales de las tensiones y los conflictos, y a veces borra antes de tiempo la evaluación de los estragos y las formas con las que el mundo se reordena acumulando poder y secretos. Cincuenta mil vuelos suspendidos por un volcán, un colosal derrame de petróleo, la desaparición de un Airbus en el mar, una multitud de curas pedófilos amparados por el poder eclesiástico, el ataque de Israel a naves turcas con ayuda para Gaza quedan flotando hasta que se olvida que existieron. Hoy un periodista debe trabajar para desentrañar las causas políticas, ideológicas y/o económicas que subyacen en estos hechos muchas veces aberrantes” (Juan Martini, novelista, periodista).
- “Detectar el circuito del dinero, ¡¡¡ahí está la autopista del poder!!!” (Carlos Rothschild).
- “Manejar el tiempo para reflexionar y aprender. Dar espacio a algo nuevo, la realidad intervenida por su mirada. Es agotador sufrir el repique de noticias como tambor, los medios mirándose el ombligo, con discursos viejos, anquilosados. Tener una mirada fresca, alerta. Respirar hondo, ver el mundo con otros ojos. Necesita tener los conocimientos propios de la época, enfocados en el trabajador del conocimiento, cuya característica es transparencia, autonomía, especialidad, adaptación a los cambios, dominio de tecnologías, capacidad para trabajar en red, a distancia, sin jefes ni escritorio, percibir los recursos como propios, la regionalización, la capacidad de innovar, etc.” (Paula Marra, ingeniera agrónoma).
- “Primero inglés. Luego matemática: la mayoría de los periodistas no maneja ni siquiera la matemática más básica” (Pablo Maas, periodista económico, editor del suplemento económico iEco, Clarín).
- “Estudiar, bajar el ego, investigar” (Betina Lippenholtz).
- “Saber que tiene mucho poder. Y saber utilizarlo. Saber respetarse a sí mism@ para sentir respeto por su profesión y por las personas a las que sirve (el público, no el medio)” (Sandra Román, periodista).
- “Estar inmerso profundamente en el mundo del que va a dar cuenta, pero con una mirada crítica y distante” (Daniel Molina, periodista).
Yo agregaría: tener rigor, saber contar historias y saber jugar.


Gracias Roberto