jueves, 15 de julio de 2010
El Ojo Crítico
"Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis". Apocalipsis 13.18
Nadie puede poner en dudas el gran poder que hoy por hoy ha construido, merced a su astucia y capacidad económica, Néstor Carlos Kirchner. Es necesario aclarar que el poder no es malo en sí mismo, salvo que contenga profundas connotaciones maléficas y, por lo tanto, esté orientado al logro de todo mal posible, tal como ocurre con el poder de este personaje de la historia argentina actual, adicto él al poder y a las riquezas, adicto a tal punto, que no vacila en recurrir a todo lo malo y lo peor para mantenerse allí donde más le gusta estar: donde se toman las decisiones, las mismas decisiones que luego afectan a más de 40 millones de argentinos, que, al fin y al cabo, siempre terminan "llorando sobre la leche derramada".
Si una vieja afirmación popular sostiene que "en el país de los ciegos el tuerto es rey", pues no caben dudas de que en la Argentina de hoy esa afirmación debe ser considerada en su sentido más literal, pues, de hecho, nos gobierna un rey tuerto bajo cuyo poder despótico sucumben muchos que, como él, son fervientes discípulos del satánico principio de la relatividad moral, es decir, y en lenguaje coloquial, del principio del "vale todo" o del "todo vale".
Desde el 2003, él, soberano de pies de barro, astuto como un venenoso reptil, ha sabido burlarse descardamente de todo y de todos. Por ejemplo: asumió como presidente el 25 de mayo de 2003 y se fue el 10 de diciembre de 2007. Es decir, que usurpó el cargo de Presidente de la Nación por siete largos meses, ya que según lo establece la misma Constitución Nacional, dicho cargo dura exactamente cuatro años y no puede ser prorrogado. Él lo hizo, y ante el silencio de los tres poderes de la Nación y de varios millones de argentinos, que también callaron. ¿No es ese un extraño poder, una suerte de poder hipnótico, maléfico, satánico? De no ser así, es evidente que hay demasiados estúpidos en esta Argentina, pues si se nombran todas las correrías de Néstor Carlos Kirchner, incluyendo las descaradamente ilícitas, como su alevoso enriquecimiento personal, y de haber vivido él en un país medianamente serio, hace años que estaría purgando una larga condena tras las rejas.
Se dice que el anticristo tomará el poder mundial con el favor de las multitudes, para luego convertirse en el más sanguinario tirano de la historia humana. En la Argentina, Néstor Carlos Kirchner, el anticristo de los argentinos, ya está en el poder.
martes, 13 de julio de 2010
El Ojo Critico
Desde que el mundo es tal, a cada cosa, a cada objeto e incluso a cada ser viviente, se le ha dado un nombre, y es a través de ese nombre que puede llegar a inferirse la utilidad de tal cosa o la función de tal ser. Así, entre múltiples cosas, el pan es pan y el vino es vino, y ambos han sido, y son, símbolos relacionados con la alimentación humana. De modo que el pan es pan y no arena, y el vino es vino y no roca líquida.
Desde que la humanidad pisa este planeta, ha tenido que recurrir a la reproducción sexual con el fin de perpetuarse a través de los tiempos. He allí, entonces, la utilidad y la razón de ser de los sexos que, como se sabe, en la raza humana, reciben los nombres de hombre y mujer, mujer y hombre; femenino: mujer; masculino: hombre. Al decir del Génesis: "varón y hembra los creó" (Génesis 1.27).
Con el tiempo, la unión estable del hombre y la mujer surgido del amor y persiguiendo el plan de Dios de multiplicarse, fructificarse o reproducirse, recibe también un nombre: se la llamó familia.
Pero mientras esto ocurría, ciertas perversiones no dejaron de existir. Así, hubo quienes prefirieron unirse a personas de su mismo sexo: hombres con hombres y mujeres con mujeres, apartándose, por decisón personal y conciente, del plan Divino, y tergiversando su función original y primigenia, ya que la reproducción entre parejas del mismo sexo es imposible.
Sin embargo, quienes se han inclinado hacia la práctica de la homosexualidad, siempre han conformado una minoría dentro de la evolución de las sociedades humanas. Por ejemplo, en la Argentina, donde el debate ha sido hábilmente instalado por Néstor Carlos Kirchner, cabe preguntarse: la comunidad homosexual, ¿representa un caudal importante de votos, quizá?
Ahora bien, y retomando la idea del debate hábilmente instalado por el tirano de Olivos, queda en claro que la introducción de este tema dentro del debate social, persigue un único fin: atacar a la Iglesia Católica en general y al cardenal Jorge Bergoglio en particular, quien ha sido uno de los más acérrimos críticos de esta gestión y, como es sabido, las críticas no son bienvenidas en el entorno del matrimonio presidencial, cuya perverso cerebro elucubrador ha encontrado otra veta en su inagotable capacidad de daño: dividir a la sociedad con la instalación de un debate que hoy por hoy no es prioritario, ya que existen varios asuntos urgentes que quedan ocultos tras esta cortina de humo, como ser el vaciamiento de las arcas del Estado que, por ejemplo, dejan a los futuros jubilados en una situación por demás incierta.
El país está detenido, apagó sus motores muy lejos de la vías del tren de la historia. Despertemos ahora, para no terminar como la esposa de Lot, que por mirar hacia atrás para ver la destrucción de Sodoma, se convirtió en estatua de sal.
lunes, 12 de julio de 2010
EL OJO CRITICO
Sería absurdo negar la existencia de la homosexualidad. De hecho, la práctica de la misma, tanto masculina como femenina, se remonta a tiempos tan arcaicos, que su origen termina perdiéndose en la noche de los períodos históricos. Si, la homosexualidad ha existido casi siempre, a veces camuflándose o coexistiendo clandestinamente entre los distintos grupos humanos, o, como en el caso de la bíblica Sodoma, manifestándose descaradamente, tan descaradamente, que su ejemplo cundió de tal manera, que logró corromper y sodomizar a gran parte de aquella ciudad, a tal punto, que fue necesaria la intervención Divina para destruirla, junto a otra ciudad perversa: Gomorra.
Por lo tanto, y aunque resulte doloroso para quienes practiquen la homosexualidad, ésta jamás ha sido aceptada por el Creador, ya que se opone sistemáticamente a su plan, y en ese plan, el de Dios (no el de Néstor Carlos Kirchner y el INADI), solo hay lugar para un hombre y una mujer. Sin embargo, quienes hoy intentan legitimar el matrimonio sodomita en la Argentina, amparándose en una concepción discriminatoria que no existe, tienen en realidad un plan todavía más ambicioso: destruir la familia tradicional, minar definitivamente sus cimientos y finalmente acabar con lo más sagrado del pueblo: su identidad, su fe, su idiosincrasia, y todo en aras de un falso progresismo.
Un primer paso ha sido dado en la cámara baja, con el voto a favor del mismísimo innombrable, hoy diputado de la Nación y presidente de la UNASUR. Dentro de un par de días será el turno de los llamados padres de la patria, los senadores de la Nación. Después, después solo Dios sabe cuál será nuestro destino: o comenzamos a convertirnos en un gran país, o terminamos como la esposa de Lot: convertidos en estatuas de sal mientras observamos la destrucción de lo que supimos ser. EL OJO CRÍTICO
OPINION: Facebook develaría un sesgo discriminatorio entre obereños
Por Daniel Villamea
En las últimas semanas, la red social Facebook propició que miles de obereños se expresaran a cerca de cuestiones sociales complejas, tales como el matrimonio entre personas del mismo sexo y la supuesta reubicación de habitantes de villas porteñas en la Capital del Monte.
Sin dudas, a esta altura de los tiempos el espacio virtual que propone Internet sirve como disparador de encendidos debates, algunos más trascendentes que otros, pero en definitiva hay espacio para todos los temas y todas las voces.
Semanas atrás, Rubén Radetzki, titular de la Dirección de Cultos local, opinó que “dos homosexuales van a criar un monstruo”, lo que impulsó la creación de un espacio en Facebook denominado “Sí a la igualdad, no a la homofobia en Oberá”, que hoy ya cuenta con más de 830 adhesiones.
Por otra parte, a raíz de trascendidos que señalan que el Departamento Ejecutivo Municipal (DEM) suscribió un convenio con la Nación para radicar en Oberá a ciudadanos de villas del conurbano bonaerense, la última semana se habilitaron dos sitios que expresan una férrea oposición al respecto.
“Vecinos Auto-convocados de Oberá (VAO) para que no traigan villas miseria a la ciudad”, suma 600 miembros; mientras que “Me preocupa que en Oberá se instale a gente de villa porteñas”, superó las 470 adhesiones.
Ante este panorama, está claro que más allá del crisol de razas que caracteriza a los obereños, con su Fiesta Nacional del Inmigrante como estandarte, subyace un alto contenido homofóbico y discriminatorio que resalta analizando las opiniones vertidas en Facebook, según varios vecinos consultados.
Los prejuicios
La gran mayoría de quienes se oponen al arribo de personas provenientes de villas porteñas argumentan que ello traería aparejado mayor inseguridad, dando por hecho que los villeros son “todos delincuentes”.
“Sabemos que hay un asentamiento entre Villa Stemberg y Barrio Norte donde hay más de diez familias con acento porteño. Es obvio que esta gente no tiene trabajo, porque de lo contrario no vendrían Oberá, donde no hay fábricas y que el trabajo escasea”, opinó la vecina Elizabeth Pereira en Facebook. Por su parte, Jessica Dapper escribió: “No hay duda de que en Oberá hay cada vez más asaltos, cosa que antes no sucedía. Lastimosamente se ven perjudicadas las personas de bien y trabajadoras”. Incluso, algunos llaman a movilizarse contra al traslado de habitantes de villas porteñas a esta localidad, trascendido que durante la última semana fue descartado de plano por el intendente Ewaldo Rindfleisch.
De todas formas, el rumor sigue creciendo y cada día son más quienes rechazan dicha posibilidad.
“Un remisero me contó que ya son más de 30 familias que vinieron. Sé que no de debe discriminar, pero alguien les pagó el cole y les dio espacio”, opinó José Luis Camacho. Mientras que Valeria Velásquez, especuló que existe un trasfondo político: “Lo único que puedo decir es que la campaña ya empezó y la gente tiene que saber y enterarse lo que está pasando. Me da bronca que nuestros políticos en vez de cuidarnos, nos contaminan”.
Salvo excepciones, la mayoría prejuzga y califica de delincuentes a los “villeros”. “En las villas viven personas de las provincias, gente que fue a buscar trabajo a Capital, y como los precios de los departamentos y las pensiones son caros, optan por ir a una villa. Además, con la crisis del 2001 muchas familias volvieron a sus provincias”, señaló de su lado Iván Ramírez, en una de las pocas muestras de tolerancia.
Daniel Villamea
Periodista
Gracias Dani!
lunes, 5 de julio de 2010
OJO CRITICO
Tal vez la estrecha relación que existe entre el fútbol y los argentinos se fundamente, precisamente, en aquello que más nos caracteriza: la improvización. A menudo, y esto ha ocurrido a lo largo de nuestra historia, nos inclinamos por designar a los más incapaces para que conduzcan nuestras empresas, nuestros intereses y, en el peor de los casos, nuestros destinos. En ese sentido, hemos permitido que nos gobiernen personajes nefastos y mediocres cuyas patéticas personalidades oscilan entre un Carlos Menem, un Fernando De la Rúa, un Néstor Carlos Kirchner y doña Cristina Elizabet Fernández, solo por citar ejemplos recientes.
Siguiendo con ese mismo análisis, pero ya en el plano futbolístico, lo que acaba de acontecerle al seleccionado argentino, ¿es una mera coincidencia? Diego Armando Maradona es un ex adicto a las drogas, lo cual lo convierte, necesariamente, también en un adicto en recuperación, es decir, alguien que deberá batallar y lidiar con su adicción por el resto de sus días, esforzándose, a veces hasta inhumanamente, para no recaer. Pregunta obligada: ¿Era el más indicado para ser designado al frente de tamaña responsabilidad, cual es dirigir la selección de un país que transpira fútbol, como la Argentina?
Lo cierto es que, una vez más, las diferencias entre Alemania y Argentina no se limitaron solamente a ese resultado deportivo: Alemania 4, Argentina 0, sino que refleja dos concepciones absolutamente antagónicas de nación y de pais. Por algo, los teutones están donde están (y no solo en el plano deportivo), y nosotros nunca terminamos de salir de la larga sombra que proyectan los plátanos, es decir, las bananas.
EL OJO CRÍTICO