lunes, 12 de julio de 2010

EL OJO CRITICO

SODOMÍA, SODOMITA, SODOMA

Sería absurdo negar la existencia de la homosexualidad. De hecho, la práctica de la misma, tanto masculina como femenina, se remonta a tiempos tan arcaicos, que su origen termina perdiéndose en la noche de los períodos históricos. Si, la homosexualidad ha existido casi siempre, a veces camuflándose o coexistiendo clandestinamente entre los distintos grupos humanos, o, como en el caso de la bíblica Sodoma, manifestándose descaradamente, tan descaradamente, que su ejemplo cundió de tal manera, que logró corromper y
sodomizar a gran parte de aquella ciudad, a tal punto, que fue necesaria la intervención Divina para destruirla, junto a otra ciudad perversa: Gomorra.

Por lo tanto, y aunque resulte doloroso para quienes practiquen la homosexualidad, ésta jamás ha sido aceptada por el Creador, ya que se opone sistemáticamente a su plan, y en ese plan, el de Dios (no el de Néstor Carlos Kirchner y el INADI), solo hay lugar para un hombre y una mujer. Sin embargo, quienes hoy intentan legitimar el matrimonio sodomita en la Argentina, amparándose en una concepción discriminatoria que no existe, tienen en realidad un plan todavía más ambicioso: destruir la familia tradicional, minar definitivamente sus cimientos y finalmente acabar con lo más sagrado del pueblo: su identidad, su fe, su idiosincrasia, y todo en aras de un falso progresismo.

Un primer paso ha sido dado en la cámara baja, con el voto a favor del mismísimo innombrable, hoy diputado de la Nación y presidente de la UNASUR. Dentro de un par de días será el turno de los llamados padres de la patria, los senadores de la Nación. Después, después solo Dios sabe cuál será nuestro destino: o comenzamos a convertirnos en un gran país, o terminamos como la esposa de Lot: convertidos en estatuas de sal mientras observamos la destrucción de lo que supimos ser. EL OJO CRÍTICO


OPINION: Facebook develaría un sesgo discriminatorio entre obereños

Por Daniel Villamea

En las últimas semanas, la red social Facebook propició que miles de obereños se expresaran a cerca de cuestiones sociales complejas, tales como el matrimonio entre personas del mismo sexo y la supuesta reubicación de habitantes de villas porteñas en la Capital del Monte.

Sin dudas, a esta altura de los tiempos el espacio virtual que propone Internet sirve como disparador de encendidos debates, algunos más trascendentes que otros, pero en definitiva hay espacio para todos los temas y todas las voces.

Semanas atrás, Rubén Radetzki, titular de la Dirección de Cultos local, opinó que “dos homosexuales van a criar un monstruo”, lo que impulsó la creación de un espacio en Facebook denominado “Sí a la igualdad, no a la homofobia en Oberá”, que hoy ya cuenta con más de 830 adhesiones.

Por otra parte, a raíz de trascendidos que señalan que el Departamento Ejecutivo Municipal (DEM) suscribió un convenio con la Nación para radicar en Oberá a ciudadanos de villas del conurbano bonaerense, la última semana se habilitaron dos sitios que expresan una férrea oposición al respecto.

“Vecinos Auto-convocados de Oberá (VAO) para que no traigan villas miseria a la ciudad”, suma 600 miembros; mientras que “Me preocupa que en Oberá se instale a gente de villa porteñas”, superó las 470 adhesiones.

Ante este panorama, está claro que más allá del crisol de razas que caracteriza a los obereños, con su Fiesta Nacional del Inmigrante como estandarte, subyace un alto contenido homofóbico y discriminatorio que resalta analizando las opiniones vertidas en Facebook, según varios vecinos consultados.

Los prejuicios

La gran mayoría de quienes se oponen al arribo de personas provenientes de villas porteñas argumentan que ello traería aparejado mayor inseguridad, dando por hecho que los villeros son “todos delincuentes”.

“Sabemos que hay un asentamiento entre Villa Stemberg y Barrio Norte donde hay más de diez familias con acento porteño. Es obvio que esta gente no tiene trabajo, porque de lo contrario no vendrían Oberá, donde no hay fábricas y que el trabajo escasea”, opinó la vecina Elizabeth Pereira en Facebook. Por su parte, Jessica Dapper escribió: “No hay duda de que en Oberá hay cada vez más asaltos, cosa que antes no sucedía. Lastimosamente se ven perjudicadas las personas de bien y trabajadoras”. Incluso, algunos llaman a movilizarse contra al traslado de habitantes de villas porteñas a esta localidad, trascendido que durante la última semana fue descartado de plano por el intendente Ewaldo Rindfleisch.

De todas formas, el rumor sigue creciendo y cada día son más quienes rechazan dicha posibilidad.

“Un remisero me contó que ya son más de 30 familias que vinieron. Sé que no de debe discriminar, pero alguien les pagó el cole y les dio espacio”, opinó José Luis Camacho. Mientras que Valeria Velásquez, especuló que existe un trasfondo político: “Lo único que puedo decir es que la campaña ya empezó y la gente tiene que saber y enterarse lo que está pasando. Me da bronca que nuestros políticos en vez de cuidarnos, nos contaminan”.

Salvo excepciones, la mayoría prejuzga y califica de delincuentes a los “villeros”. “En las villas viven personas de las provincias, gente que fue a buscar trabajo a Capital, y como los precios de los departamentos y las pensiones son caros, optan por ir a una villa. Además, con la crisis del 2001 muchas familias volvieron a sus provincias”, señaló de su lado Iván Ramírez, en una de las pocas muestras de tolerancia.

Daniel Villamea

Periodista

Gracias Dani!

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