El Ministerio de Educación de la Nación, a través del Consejo Federal de Educación, lleva adelante un programa denominado "Aprender con el Mundial", cuya aplicación en las escuelas, al decir de muchos educadores, ha resultado "positiva", ya que permite el desarrollo de "nuevas experiencias educativas" y, en el mejor de los casos, mantiene "motivados" a los alumnos. En ese sentido, Sergio Romero, secretario general de la Unión de Docentes Argentinos (UDA) a nivel nacional, expresó, entre otras consideraciones, que "el fútbol les produce un ámbito agradable, los mantiene motivados y los resultados de la selección argentina que se vienen dando generan buen ánimo".
Asimismo, Eduardo López, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), manifestó que en el caso de las escuelas porteñas "los chicos vienen muy motivados y esto puede servir mucho para la expresión oral y escrita".
Nadie discute ya que el fútbol es el deporte de masas por excelencia y a nivel planetario hace tiempo es considerado como una "pasión que mueve multitudes", y que además, claro está, maneja cifras cientos de veces millonarias por medio de su ente rector, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), cuyo jerarca máximo es Joseph Blatter, quien hasta el día de hoy no permite que ciertos desaciertos que se cometen dentro de esa organización sean resueltos por vías ajenas a la misma, como por ejemplo, a través de un recurso judicial. Por lo cual cabe peguntarse ¿quién controla a la FIFA?
Bueno sería que dentro del ámbito escolar se aprovechara la ocasión para hablar acerca de estos temas con los alumnos, por ejemplo, acerca de aquellos asuntos que nunca son aclarados, como anular un gol legítimo y convalidar o legitimar uno que no lo ha sido (goles con la mano o en posición "fuera de juego").
Si el fútbol apasiona también a los niños y jóvenes, sería a todas luces conveniente señalarle que el fútbol tiene reglas, y que a pesar de que estas reglas son violadas sistemáticamente por quienes deberían aplicarlos a rajatabla, sin embargo eso desde ningún punto de vista es lo correcto. Ni siquiera el gol de Carlos Teves a los mejicanos en clara posición adelantada.
Alguna vez alguien llamó "la mano de Dios" a un tramposo gol de Diego Armando Maradona hecho al seleccionado inglés en Méjico 86, como si el mismo Dios fuese un astuto tahur que acostumbra a jugar con las cartas marcadas.
Ya que todo es impregnado por el fútbol, bueno sería que los alumnos no acaben imitando estos patéticos bochornos que convalidan los árbitros (con la total anuencia de la FIFA) y terminen convirtiéndoles, ya adultos, en meros reproductores del "vale todo" y de la trampa, que ya no se circunscribirá solamente al ámbito del fútbol.
Asimismo, Eduardo López, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), manifestó que en el caso de las escuelas porteñas "los chicos vienen muy motivados y esto puede servir mucho para la expresión oral y escrita".
Nadie discute ya que el fútbol es el deporte de masas por excelencia y a nivel planetario hace tiempo es considerado como una "pasión que mueve multitudes", y que además, claro está, maneja cifras cientos de veces millonarias por medio de su ente rector, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), cuyo jerarca máximo es Joseph Blatter, quien hasta el día de hoy no permite que ciertos desaciertos que se cometen dentro de esa organización sean resueltos por vías ajenas a la misma, como por ejemplo, a través de un recurso judicial. Por lo cual cabe peguntarse ¿quién controla a la FIFA?
Bueno sería que dentro del ámbito escolar se aprovechara la ocasión para hablar acerca de estos temas con los alumnos, por ejemplo, acerca de aquellos asuntos que nunca son aclarados, como anular un gol legítimo y convalidar o legitimar uno que no lo ha sido (goles con la mano o en posición "fuera de juego").
Si el fútbol apasiona también a los niños y jóvenes, sería a todas luces conveniente señalarle que el fútbol tiene reglas, y que a pesar de que estas reglas son violadas sistemáticamente por quienes deberían aplicarlos a rajatabla, sin embargo eso desde ningún punto de vista es lo correcto. Ni siquiera el gol de Carlos Teves a los mejicanos en clara posición adelantada.
Alguna vez alguien llamó "la mano de Dios" a un tramposo gol de Diego Armando Maradona hecho al seleccionado inglés en Méjico 86, como si el mismo Dios fuese un astuto tahur que acostumbra a jugar con las cartas marcadas.
Ya que todo es impregnado por el fútbol, bueno sería que los alumnos no acaben imitando estos patéticos bochornos que convalidan los árbitros (con la total anuencia de la FIFA) y terminen convirtiéndoles, ya adultos, en meros reproductores del "vale todo" y de la trampa, que ya no se circunscribirá solamente al ámbito del fútbol.
EL OJO CRÍTICO
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