VOTE, PERO NO OLVIDE
Tal vez ser tan directo no sea lo más apropiado, pero en las circunstancias actuales de la vida política e institucional del país, recurrir a eufemismos o a términos ambiguos no ayuda a esclarecer el estado de las cosas, de las cosas y de la cosa pública.En medio de toda esta calamidad, constituída por una mezcla de elementos distintos, entre los que se destaca claramente la mediocridad y la corrupción de los funcionarios en el manejo del dinero de la gente, despilfarrando alegremente los fondos del estado para comprar voluntades o utilizándolos para mantener a los acólitos, esos mismos que cada vez que hay elecciones se apiñan como buitres en torno a un cadáver, ávidos por recibir las migajas que el poder les reparte como si se tratara de un botín.Pero la mediocridad y la corrupción son solamente las aristas más sobresalientes de las insanas "cualidades" de la clase gobernante. Por debajo de ellas, como un árbol que esconde enormes raíces, aparecen otros hábitos que el tiempo y la picardía han perfeccionado al extremo: la mentira y la desfachatez para mentir, esto es, mentir sin sonrojarse, incluso, hasta olvidándose de los sanos consejos de sus propias madres, las cuales, uno cree, y debe haber sido así, los criaron para que sean buenos chicos, y buenas chicas.Si la democracia argentina fuera una dama, sin dudas estaría desnuda, herida y ultrajada. Correría por las calles pidiendo ayuda y...¿quién la socorrería?Usted tiene el poder en sus manos. Vaya, vote, pero no olvide.
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