viernes, 26 de junio de 2009

EL VIAJERO


EL GRITO DEL CAPANGA


"¡Neike, neike!...el grito del capanga va resonando...¡Neike!". Así, con esa expresión que entremezcla poesía, naturaleza y dolor, Ramón Ayala escribió alguna vez lo que sería quizá su obra cumbre: "El mensú". Al escuchar esa canción, si se tiene un poco de sensibilidad, casi se puede ver a los hombres toscos y fatigados, hambreados y maltratados por el regimen esclavista de los poderosos terratenientes que dominaban la Misiones de principios del siglo pasado.Muchos recordarán que a mediados de ese mismo siglo, Hugo del Carril llegó hasta Oberá para protagonizar "Las aguas bajan turbias", otro retrato de lo que fue la vida del mensú en los yerbales del alto Uruguay misionero.Claro, el mensú ya no existe y gracias a Dios, tampoco su triste y conmovedora historia, siempre teñida de dolor y sangre, bajo el yugo del implacable capanga. Lo curioso es que éstos, los capangas, aún existen en Misiones. Claro, ya no usan látigos, escopetas y perros para lanzarse detrás de los que osaban escapar hacia una libertad casi imposible, pero están ahí, y aquí.Tampoco han perdido uno de sus hábitos más degradantes: reclutar personas para trasladarlas como ganado, ya no a los yerbales, sino a los actos políticos en los cuales pretenden lucirse con su verborragia de indiscutidos capangas modernos.Ayer, el actual capanga volvió a demostrar de qué está hecho y cómo actúa. Habló en Posadas...¡Qué curioso!, en Posadas está la Bajada Vieja, tradicional e histórico sitio de reclutamiento de mensúes.

EL VIAJERO

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