domingo, 26 de julio de 2009

EL VIAJERO: EL PROYECTO MISIONERISTA




Desde el 2003 los misioneros asistimos al vaciamiento progresivo de los dos históricos partidos políticos nacionales que, con errores, defectos y algunas virtudes, fueron capaces de sostener el sistema democrático en momentos de crisis, y cuyos dirigentes, en gran medida, supieron arriesgarse aún en las etapas más negras de la última dictadura militar, manteniéndose aferrados a sus ideales. Tanto peronistas como radicales, muchos de ellos, aunque no todos, traicionaron esta tendencia histórica y conformaron lo que dio en llamarse ( y aún lo sigue siendo), Frente Renovador. Así, otrora peronistas y otrora radicales, se convirtieron, excusas mediante, en renovadores,y comenzaron a hablar acerca de lo que ellos denominaron "proyecto misionerista".Han pasado seis años de aquello, cuando estos mismos dirigentes pregonaron a los cuatro vientos que era necesario liberarse de las viejas estructuras partidarias, a las cuales consideraron como "cáscaras vacías", y comenzar un nuevo proceso político, claro está, con aires renovadores.Pero para quienes tenemos ojos críticos y buena memoria, el tan mentado "proyecto misionerista" parece haber caído en saco roto, siempre y cuando haya existido como tal. Con lo cual, al fin de cuentas, terminó convertido también en una "cáscara vacía", una suerte de ensayo o proyecto fallido que, en suma, solo sirvió para que quienes se servían del poder para tener más poder, pudieran seguir aprovechandose de los abultados recursos del estado provincial y, obra pública mediante, pudieran también acrecentar sus patrimonios personales y familiares.Lo cierto es que con tantos camaleones (usted sabe, el animalito que cambia de color según la ocasión), muchos intendentes terminaron por renovarse esgrimiendo como justificación el tristemente célebre: "y...tengo que conseguir cosas para mi gente", Misiones se transformó en una suerte de Sodoma y Gomorra, en la cual, jenuflexión y sodomización mediante, era posible conseguir cosas (obras) que en otras condiciones algunos municipios no hubieran podido ni siquiera soñar, ya que no sumarse al proyecto misionerista y, por ende, a los aires renovadores, significaba ( y significa) quedar aislado e incomunicado.Quienes aún esperamos un verdadero proyecto misionerista, nos preguntamos: ¿qué renovó la Renovación?

EL VIAJERO

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