domingo, 26 de julio de 2009

EL VIAJERO: A JUGAR A OTRA PARTE



Muchos analistas políticos sostienen, con bastante razón, que aquello que un gobierno no ha sido capaz de ejecutar, implementar o establecer como medida o acto de gestión en los primeros 100 días de ejercicio del poder, difícilmente pueda realizarlos después, por más de que disponga de cierto margen de tiempo.Néstor Carlos Kirchner gobierna el país, de dicho y de hecho, desde el 2003, concretamente, desde mayo de ese mismo año, es decir que ya han transcurrido poco más de 6 años de gestión (incluyendo el tiempo que lleva su esposa, Cristina Fernández , como Presidente de la Nación), lo cual hace suponer que ciertas medidas o actos de gobierno que no fueron considerados durante ese lapso por el ex gobernador de Santa Cruz, obedecerían a dos cuestiones: o no le interesó tomarlos, o simplemente ni siquiera los consideró como actos de gestión.Ese acto de gestión que jamás fue pensado por Néstor Kirchner, sometido por su propia y tenaz soberbia en todos estos años, es lo que su esposa saca a relucir ahora: convocar a un supuesto diálogo político.En la Argentina de hoy ocurre algo muy similar a lo que le pasa a un niño, dueño de la única pelota de fútbol que hay en el barrio, que de pronto, un día, ve llegar a la misma cancha que manejó con berrinches y soberbia, a otro niño tayendo otra pelota. A partir de allí, ese niño, otrora dueño de la única pelota, tiene dos opciones: negociar o irse con la pelota a otra parte. Pero puede ocurrir que la mayoría de los niños del barrio ya estén hartos de él y de sus berrinches. En tal caso, no querrán negociar, y el único camino para aquel niño será irse de la cancha con su pelota a cuestas, en un acto de grandeza.Al gobierno nacional ya le queda poco espacio para maniobrar y, a pesar de los 30 meses de gestión que aún le quedan, el desgaste que experimenta a estas alturas es ya harto evidente. Y si a esto se suma la tibia respuesta de la oposición al llamado diálogo político, pues sus esperanzas terminan por diluirse.Después de estos últimos 6 años, ¿qué actos de gestión y de grandeza política podemos esperar de un personaje como Néstor Kirchner, habituado a creerse el dueño de la pelota en la cancha de los argentinos? Tal vez solo le quede realizar el último acto de su propia parodia y, como el niño de esta historia: irse de la cancha con su pelota a cuestas. Al fin y al cabo, en esta cancha, la cancha de los argentinos, ya nadie quiere jugar con ella, pues de seguir así, ya lo saben todos, solo seguimos perdiendo el tiempo, y perder el tiempo de un país no es solo perder dinero, es perder futuro.
EL EL VIAJERO

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