jueves, 2 de julio de 2009
EL VIAJERO: MEAR LA CULPA
MEAR LA CULPA
Muchas veces se alzan voces pidiendo y reclamando gestos de autocrítica de parte de quienes han asumido responsabilidades en los diversos ámbitos del quehacer político: dirigentes, funcionarios, candidatos. Pero los unos y los otros surgen siempre del seno de la sociedad, es decir, no estarían allí o no ocuparían esos espacios de poder si esa misma sociedad no lo hubiese permitido, autorizado o tolerado.
En ese sentido, el surgimiento, auge y ocaso de dirigentes como Néstor Kirchner (llegó a ser presidente de los argentinos y gozó de mucha popularidad hasta hace muy poco tiempo) deja de manifiesto aquello que parece una verdad de perogrullo: los pueblos solo tienen los gobernantes que se merecen. Interpretado de la forma correcta: la autocrítica, o mejor aún, el mea culpa, debe partir de aquellos mismos que hoy la reclaman, es decir, de toda la sociedad argentina, la cual, entre otros errores históricos, supo tolerar dictaduras terribles, como aquella del 76 al 83, justificándose en aquella expresión tristemente célebre: "...y, algo habrán hecho".
La sociedad argentina es también responsable, por acción u omisión, del surgimiento, auge y caída de Carlos Menem ( llegó a ser presidente de los argentinos y gozó de mucha popularidad en su momento) y fue además la que lo justificó ( si tal acción puede ser justificada), con la otra expresión no menos triste y no menos célebre: "con la convertibilidad y el uno a uno me compré tantas cosas".
Otro tanto ocurrió con Fernando De La Rúa, quien llegó a presidente de los argentinos con un alto porcentaje de votos ( ¿de quiénes? ¿acaso de los marcianos?), aunque no se fue de la Rosada en una nave alienígena, lo que prueba que además de terrícola, era y es argentino.
Interpretado de la forma correcta: no fracasan solamente los gobiernos, también fracasan con ellos quienes los eligieron. Y si fueron elegidos mediante el sufragio universal, la culpa es mayor.
La hipocresía de los pueblos es semejante a la estupidez del dueño de casa que dice a sus invitados: la casa está limpia, mientras patea la alfombra repleta de basura debajo de algún mueble.
Interpretado de la forma correcta: no fracasó solamente el kirchnerismo, fracasamos todos, una vez más, aunque nos duela. Y ahora, ¿quién podrá salvarnos de nosotros mismos?
EL VIAJERO
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Walter Darío Bravo
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