ENRIQUECIMIENTO Y ¿LÍCITO?
En un país como Argentina, que nunca dejó de vivir en crisis económica y cuya realidad sigue siendo por demás preocupante, en donde la Iglesia Católica, por intermedio de monseñor Casaretto, obispo de San Isidro, acaba de manifestar que alrededor del 40% de los argentinos son pobres (y no precisamente pobres de espíritu, ¡eso hubiese sido maravilloso!), en donde la redistribución de la riqueza no deja de ser más que una proclama propia de la politiquería infame que nos gobierna, en ese país, en este país, en la Argentina de hoy, acaba de saberse que el matrimonio presidencial, es decir (por si ya lo olvidaron algunos), Cristina Elizabet Fernández y su esposo, Néstor Carlos Kirchner, incrementó su fortuna en un 158%, solo durante el año 2008.¿A qué familia, integrante de ese porcentaje de 40% de argentinos pauperizados, no le gustaría tener, poseer, 46 millones de pesos, aunque más no sea debajo del colchón?.Pues esa es la cifra a la que asciende la fortuna del matrimonio K. Da frío, como estar desnudo en El Calafate en pleno invierno.Pero lo realmente triste (muchos quisieran estar ya curados de espanto en el país del espanto), es que este aunténtico milagro económico de la pareja gobernante, digno de aparecer en el libro de Guinnes, surge de la última declaración jurada de la propia Presidente de la Nación llevada a cabo el último 3 de julio, y de la cual, salvo algunos medios de prensa, nadie se hizo eco, nadie de ninguno de los otros dos poderes del Estado que deberían controlar, no solo las acciones del Poder Ejecutivo, sino también las cifras del enriquecimiento de quien es la Jefa del Estado. Por aquello de que "el ejemplo empieza desde arriba."Seguramente, como ya ha sucedido en otras ocasiones, habrá que esperar que éstos ya no estén en el poder para intentar someterlos a juicio, por lo menos para que no queden dudas, por aquello de que "si ningún delito cometiste, nada tienes que temer." Y como "el ojo del amo engorda el ganado", y el amo es el pueblo, y los ojos del pueblo son los organismos y los poderes de control, es corecto hacerlo, pero hacerlo ahora.En estos 25 años de democracia, solo Raúl Alfonsín no mereció ser investigado ni durante su presidencia ni después. Claro, después fue Menem y De la Rúa y los cinco presidentes en un día y Duhalde y Néstor Kirchner.¿Y los jueces que miraron y miran para otro lado? Esos, esos son los ojos del pueblo. Ellos dicen, como en la canción de Joan Manuel Serrat: "eso no se dice, de eso no se habla."
EL VIAJERO
No hay comentarios:
Publicar un comentario