martes, 28 de julio de 2009

EL VIAJERO: LA FEALDAD DE ALGUNAS MODAS



"La moda es una forma de fealdad tan intolerable, que cada seis meses debemos cambiarla", solía afirmar Oscar Wilde, refiriéndose, claro está, a las tendencias que determinan el uso de cierto estilo de vestimenta en cada temporada. El gran escritor irlandés sabía también que la moda es un estilo que se impone, una tendencia que, por predominante, acaba invadiéndolo todo y ante la cual nadie osa oponerse, incluso hasta sus más acérrimos detractores terminan por sucumbir frente a sus encantos, llegando a usar vestimentas que, si bien les producen una íntima incomodidad, son las que están en boga, de modo que hay que usarlas, ya que de otra manera se corre serio riesgo de quedar en ridículo.Pero el término "moda" no es aplicable solamente a las últimas tendencias del vestido o el peinado, sino que se ha generalizado de tal manera que su uso bien puede aplicarse a los estilos que se imponen hasta en cuestiones tan dispares como la política.Después del fatídico 28J, el gobierno nacional impuso la "moda" del diálogo, como si recién hubiesen despertado de un letargo que duró 25 años, de modo que no conocían que desde hace un cuarto de siglo en la Argentina se vive un proceso, un sistema, el sistema democrático, cuya existencia misma está basada y fundamentada en el diálogo.Pero como las modas se imponen, y hay que adaptarse a ellas para no quedar en ridículo, el Presidente de la Cámara de Representantes de Misiones, Carlos Eduardo Rovira, decidió ajustarse el nuevo "traje" de la moda política y lanzó un llamado al diálogo. Seguramente porque él también olvidó que la provincia de Misiones, junto al resto de las provincias argentinas, goza, desde el 10 de diciembre de 1983, de un proceso, de un sistema, el sistema democrático, cuya existencia misma está basada y fundamentada en el diálogo.Como puede notarse, y parafraseando a Oscar Wilde, también en la política (que en realidad es politiquería), las modas se constituyen en una forma de fealdad tan intolerable, que debemos cambiarla para convertirla en una herramienta distinta, mucho más eficaz que la actual, y para lo cual, ya no es posible esperar seis meses a que finalice la temporada, pues se corre serio riesgo de quedar en ridículo frente a la historia.

EL VIAJERO

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